Sisters of the Holy Names of Jesus and Mary, U.S.-Ontario Province   home   site map   donate now   contact us


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La reflexion de la liturgia de los votos perpetuos de la Hna. Susan Wells, SNJM

Hoy nuestras lecturas nos dan un vistazo de las vidas de dos mujeres de fe. Cuando la jovencita María respondió Sí al mensajero de Dios, ella no podía imaginar donde la llevaría este Sí. Y cuando Eulalia Durocher, con la ayuda de dos compañeras, fundó las Hermanas de los Santos Nombres de Jesús y María hace mas de 164 años, estoy segura que ella nunca imaginó que su Sí sería acompañado por el Sí de miles de otras Hermanas de los Santos Nombres, que han servido, y continúan sirviendo en Norte, Sur y América central, África, Asia y más allá.

Su Sí va al centro mismo de lo que significa ser una mujer evangélica. Este Sí, dicho firmemente aun en tiempos de incertidumbre, nos da un claro ejemplo de como ser seguidores de Jesús en una comunidad de fe y como religiosas en el siglo 21. Porque la vida ofrece tiempos de incertidumbres también para nosotros; y necesitamos su ejemplo. Aquí en nuestra comunidad parroquial de nuestra Sra. de la Esperanza, también nosotros en nuestras circunstancias, construyendo un nuevo templo, nos hemos cuestionado cómo construir una nueva comunidad, cómo construir una comunidad de fe. Algunos de nosotros preferimos continuar con el pasado, dejando ir la oportunidad de un cambio; pero podemos ver a María, que entregó su propio cuerpo para que Jesús pudiera venir a encarnarse en medio de nosotros. ¿Tenemos este mismo valor?

Y en nuestra comunidad de los Santos Nombres, hemos unido cinco provincias para formar una nueva provincia. Nuestro Sí significa que también nosotras debemos dejar atrás aquello que apreciamos. ¿Tenemos el mismo valor que María y la Beata María Rosa tuvieron? ¿Tenemos la misma audacia que las 12 Hermanas de los Santos Nombres tuvieron cuando dejaron Canadá en 1859 y emigraron a los Estados Unidos para enfrentar las necesidades que había? Algunas de ellas solamente hablaban francés, pero su Sí audaz forjó un legado de excelencia en la educación que todavía florece. De hecho, la historia de la comunidad es una historia de mujeres evangélicas que responden Sí al llamado de Dios, donde sea que éste se dé.

Hoy esta tradición continúa con este Sí de consagrar mi vida a Dios. ¿Por qué tomé la decisión de consagrarme a Dios en la comunidad de las Hermanas de los Santos Nombres? La respuesta es porque descubrí en mi corazón, que es el deseo de Dios para mí, que sirva en esta comunidad. Y en estos últimos 8 años, Dios ha confirmado en mí su llamada a vivir consagrada en esta comunidad. Sobre todo, Dios ha confirmado mi decisión en este gozo inmenso que experimento hoy al profesar públicamente y vivir plenamente los votos de castidad, pobreza y obediencia. Yo hago de por vida estos votos, para vivir el amor, la sencillez y la escucha, porque ellos me dan la fuerza y la capacidad para servir a Dios haciendo mi parte en la construcción del Reino de Dios. Estos votos, como en todos los tiempos, son una profesión contra los valores del mundo, y son enraizados en el amor de Dios. Estos votos, nos permiten permanecer en solidaridad con los marginados y ser una voz profética, que llama a la gente a la transformación y a la conversión. Muchas veces la gente me ha preguntado, ¿Cómo puedes dejar tanto? Y yo les respondo que yo no estoy dejando tanto, sino que estoy recibiendo mucho. Estos votos profundizan mi vida en Dios, y me dan más libertad de la que nunca hubiera imaginado. Libertad para amar completamente, compartir libremente, y escuchar con el oído del corazón todo lo que Dios desea para mí, para mi congregación y para el mundo.

¡Mi Sí hoy, y todos los días, significa que mi amor por Dios es muy grande! Y hoy yo sigo con gusto las huellas de tantas hermanas que también han dicho Sí. Quizá este Sí vive en otros que están aquí hoy. Quizá hoy alguien en esta iglesia siente el llamado a la vida religiosa o a la vida sacerdotal. ¡Sean valientes como María y la Beata Maria Rosa! Unan su Sí con el mío, y con cientos de hermanas y asociados que estarán de pie en unos momentos renovando su Sí. ¡Juntas, como mujeres evangélicas, continuaremos creando una diferencia positiva en nuestra Iglesia y en el mundo!